Relaciones afectivas

El contacto afectivo es una necesidad biológica para los bebés de todas las especies de mamíferos, tan necesario para su salud y supervivencia como el aire y el alimento.

Los vínculos afectivos siguen siendo importantes en la edad adulta e influyen en el bienestar emocional y en el equilibrio fisiológico. Estas relaciones afectivas también se establecen con los animales. Existen numerosos estudios sobre personas ancianas o incapacitadas que demuestran que, los que tiene un animal doméstico (o incluso una planta que cuidar), disponen de más resistencia psicológica y visitan menos al médico.

La calidad de nuestras relaciones, con la familia, con los amigos y con los animales determina nuestro equilibrio y es un factor clave para reducir la ansiedad y la depresión.

La comunicación emocional

El comportamiento más común a la hora de relacionarse es el de evitar conflictos. Este comportamiento pasivo puede resultar útil en casos de poca importancia, cuando no merece la pena perder tiempo y energía discutiendo. Pero a veces, bajo la idea de “ser respetuoso”, “ser educado”, “no querer meterse en líos”, etc se esconde la agresividad que después se manifiesta en forma de burlas y actos contra las personas que en el fondo nos caen mal, siempre a espaldas de ellas. Por eso a esta forma de reaccionar también se la conoce como pasivo-agresiva.

Otro tipo de comportamiento menos frecuente es el agresivo, la persona suelta todo lo que piensa y “se queda tan a gusto”. Este tipo de comportamiento suele causar daño, no contribuye a resolver los conflictos y sólo resulta útil en situaciones de urgencia o peligro.

Pero existe un tercer tipo de comportamiento que consiste en decir las cosas con claridad pero sin violencia, es lo que se conoce como comunicación asertiva. Este comportamiento es el menos común y solemos admirar a las personas que son capaces de expresarlo.

Según el psicólogo Marshall Rosenberg, experto en gestión de conflictos, las claves para una comunicación eficaz son:

  • Sustituir toda crítica por una observación objetiva. En lugar de decir “eres un incompetente” es preferible decir “te has equivocado en este punto”.
  • En lugar de juzgar al otro decir lo que uno siente respecto a su comportamiento. “Me siento así por tal cosa” en lugar de “eres una egoísta”.

También es muy importante encontrar el lugar y el momento adecuado y asegurarse de que la otra persona esté disponible para hablar.

Más allá de uno mismo

En la cultura occidental actual se ensalzan los valores de autonomía e independencia. Aunque estos valores han llevado al ser humano a niveles de libertad individual desconocidos hasta entonces, corremos el riesgo de que la vida se límite a la supervivencia y el desarrollo personal.

Integrarse en una comunidad, sentir que uno tiene un papel y que hace algo útil por los demás puede dar un nuevo sentido a la vida.

El placer de la relación con los demás, el sentimiento de estar implicado en el grupo social, es un remedio notable para el cerebro emocional, y por ello para todo el cuerpo.

David Servan-Schreiber