Coherencia cardíaca

El cerebro humano se divide en dos partes, un cerebro emocional (sistema límbico) que controla las emociones y la fisiología del cuerpo; y un cerebro cognitivo (neocórtex) que se ocupa del razonamiento, la atención y el lenguaje.

El cerebro emocional está orientado a la supervivencia y puede desconectar al cerebro cognitivo en caso de peligro, real o imaginario. Cuando las emociones son demasiado intensas pasan a dominar el funcionamiento de la mente, dando lugar a síntomas que van desde la irritabilidad a un ataque de pánico o una depresión.

Por otra parte el cerebro cognitivo controla la atención y es capaz de regular las emociones. Pero si este control se exagera se corre el peligro de desconectarse de la información emocional y, por consiguiente, de la orientación que ésta proporciona.

Cuando los dos cerebros actúan al unísono se complementan, el emocional indica la dirección hacia la que queremos ir y el cognitivo busca cómo avanzar por ese camino de la forma más adecuada.

El sistema nervioso autónomo

La variación de la frecuencia entre latidos es síntoma de un corazón sano y preparado para adaptarse a los cambios.

Las emociones negativas no solo aceleran el ritmo cardíaco si no que también lo tornan más irregular. El corazón se acelera y desacelera siguiendo un patrón caótico.

Con las emociones positivas, sin embargo, la variación del ritmo cardíaco se vuelve más regular, es lo que se conoce como coherencia cardíaca.

La coherencia entre el corazón y el cerebro emocional equilibra el sistema nervioso autónomo y facilita el funcionamiento del cerebro. Este equilibrio trae como consecuencia una reducción de la ansiedad y la depresión, el descenso de la tensión arterial y el estímulo del sistema inmunitario, entre otros beneficios.

Ejercicio de coherencia cardíaca

  1. Dirija su atención hacia el área del corazón en la región central del pecho.
  2. Respire de forma lenta y profunda imaginando que el aire entra y sale a través del corazón.
  3. Comience a conectar con la sensación de calor y expansión que surge en el pecho.
  4. Evoque ahora una imagen o un recuerdo que le produzca un sentimiento de gratitud o de felicidad y deje que le invada ese sentimiento.